Cuaderno de bocetos
Mi cuaderno de bocetos es un espacio de búsqueda viva. Aquí dibujo, recorto, pego y conecto lo inconexo.
Guarda la respiración del día: fragmentos de pensamientos, líneas accidentales, trozos de papel que de pronto adquieren sentido.
En el cuaderno de bocetos no busco la perfección ni el cierre: aquí importa el proceso mismo — el movimiento de la mano, la intuición, el instante.
Los collages nacen con la misma naturalidad que los trazos: del deseo de conservar una huella, de tocar la memoria, de reunir mi propio mundo a partir de partes dispersas.

Es mi diario interior: honesto, vivo, en constante transformación.

Acrílico
El acrílico para mí es el «punto medio dorado» entre el óleo y las tintas de acuarela. Combina sus virtudes, pero deja espacio para la libertad.
Con el acrílico puedo concentrarme no en la preparación de las pinturas, sino en la imagen misma: en la respiración de la línea, en la energía del gesto.
Este material permite transmitir el movimiento y la expresión interior, captar el estado de
ánimo y delinear con sutileza mi propia percepción del mundo.

Vive al ritmo del instante: rápido, decidido, honesto.

Técnica mixta
La técnica mixta para mí es libertad.
Combino distintos materiales para encontrar ese punto de armonía en el que empiezan a sonar juntos.
Papel, acrílico, tintas de acuarela, grafito, fragmentos de collage: todo se convierte en parte de una misma respiración.
Me gusta cuando el material se resiste, cuando las combinaciones inesperadas dan lugar a nuevos significados.
En esta multiplicidad de capas se manifiesta el ritmo de mi mundo interior: silencioso, cambiante, sincero.

Cada obra es una búsqueda de equilibrio entre el control y la intuición, entre el caos y la forma.

Acrílico 3D
La pasta de textura me permite trabajar con el relieve, crear una superficie que respira y captura la luz. Me gusta cómo responde al contacto: bajo los dedos aparecen formas, grietas y huellas, como si fueran impresiones del propio tiempo. En esta materialidad hay algo profundamente humano: el deseo de sentir, de dejar una marca, de dar vida a la superficie. Utilizo la pasta no solo como base, sino como un lenguaje propio: lleva en sí movimiento, fuerza y silencio.

A veces le permito hablar más alto que el color. En sus capas se revela la memoria: del gesto, de la presencia, del instante que se escapa.

Tinta de acuarela
Las tintas de acuarela responden con extrema sutileza a mi temperamento, al ritmo de mi mano y al movimiento de mi estado interior.
Cada trazo se convierte en un reflejo de mi ánimo, revelando un diálogo apenas perceptible entre la intención y el azar.
A través de este diálogo exploro no solo el material, sino también a mí misma. La esencia de esta técnica está en la búsqueda del equilibrio: entre energía y contención, claridad y emoción. Exige una alta concentración, autodisciplina y una sensibilidad fina hacia el agua, el pigmento y el papel.

Para mí, las tintas de acuarela no son solo un material, sino una sustancia viva: delicada, impredecible y profundamente viva.

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Tilda